La mayoría de las fiestas patronales de los pueblos
del valle se celebran en los meses de verano.
En los núcleos más pequeños es
costumbre celebrar la ronda a última hora de
la mañana, que consiste en un pasacalles que
recorre todas las casas del pueblo. En cada casa los
mozos cantan jotas y todos los presentes son obsequiados
con vino y dulces.
La tradición indica que el vino debe ser “rancio”
(vino tinto envejecido en barricas hasta adquirir un
tono claro con un contenido de alcohol que puede llegar
a los 17º) y dulces (pastas, galletas o bizcocho).
Modernamente se ofrecen aperitivos buscando la manera
de amortiguar los efectos del vino.
A última hora de la tarde y por la noche se
celebra un baile con orquesta, en la plaza del pueblo.
Por la tarde se organizan actividades para los niños.
Desde hace algunos años, en Lanuza, junto al
embalse del mismo nombre, se celebra durante el mes
de Junio el Festival de los Pirineos Sur, en el que
se da cita la música folclórica, africana
fundamentalmente.
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