El valle de Tena en el Pirineo aragonés. Pirineos de Huesca
El valle de Tena en los Pirineos es notable por su amplitud, el número de pueblos, la variedad de plantas, la altura de sus montañas y la oferta turística para su disfrute
El valle de Tena, formado por la cabecera alta del río Gállego y sus afluentes, abarca desde el estrecho de Santa Elena, donde se sitúa la ermita del mismo nombre y, aguas arriba del río, termina en el nacimiento del río Gállego, prácticamente en la frontera con Francia.
Contiene once núcleos urbanos de reducido tamaño, destacando Sallent de Gállego y Panticosa como cabeceras municipales.
Asimismo, en el valle están situadas las estaciones de esquí de Formigal y Panticosa. En los últimos años ha sido rehabilitado el Balneario de Panticosa, un lugar espectacular de visita obligada por sus edificaciones del siglo XIX y su situación en un circo glaciar.
Históricamente la actividad del valle se ha orientado a la ganadería (ovina y bovina) y a la agricultura de montaña. Actualmente esta actividad se ha reducido hasta convertirse en marginal para ser sustituida por el turismo rural y de actividad, fundamentalmente esquí y actividades basadas en la montaña y el agua.
Es un valle abierto hacia el sur, luminoso debido a que disfruta de muchas horas de sol donde se pueden encontrar todas las facetas de la montaña a diferentes altitudes: los embalses en el fondo del valle; tupidos bosques con una gran variedad de árboles y arbustos; prados cultivados cerrados con paredes rústicas de piedra, alternados con zonas de alta densidad de arbustos, predominantemente de boj; pradera natural; y zonas rocosas que conforman las cumbres que bordean el valle que llegan hasta los 3.000 m.
Dado el pequeño tamaño de los núcleos urbanos, se puede disfrutar de la naturaleza al aire libre con la comodidad de un paseo en cualquier lugar.